Sin miedo a la muerte y ninguna medida de seguridad, James Kingston escaló la estructura de uno de los monumentos más emblemáticos del mundo, la Torre Eiffel.
Durante varias horas pudo evadir al equipo de seguridad e incluso entrar en sus instalaciones. Pero su meta final era llegar a su cúspide y desde allí postear varias imágenes en su cuenta de Instagram. Finalmente fue localizado y retenido, hasta que le llevaron a una comisaría de policía donde le interrogaron durante seis horas antes de liberarle sin cargos, teniendo que prometer que no volvería a escalar el monumento.
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