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Este pez, que se cree llegó a las islas australianas a raíz del desborde de las aguas de los ríos cerca de Papúa Nueva Guinea, es catalogado como una especie muy invasora que compite con las especies nativas una vez que se establece en un nuevo hábitat.
La perca trepadora también puede hibernar en los lechos secos de los riachuelos hasta seis meses.
De ser ingeridos por otros animales más grandes, la perca es capaz de bloquear sus gargantas al estirar sus aletas dorsales pudiendo causar la muerte a sus depredadores.
Los científicos creen que su nueva habilidad de resistir al agua salada quizá les pueda ayudar a trasladarse cerca del Cabo de York, y que desde allí invadan la zona continental australiana, una nueva característica que está siendo estudiada como medida de precaución.
“Creo que las posibilidades de llegar a Australia nadando son bajas”, enfatizó Waltham al considerar que el peligro es que la perca trepadora entre a la zona continental en un barco pesquero o como un cebo para peces.
Australia tiene un ecosistema muy frágil que ha sido perturbado por plagas como el sapo americano, los zorros o conejos causando graves problemas ambientales.
